domingo, 11 de noviembre de 2007

Sabiduría

A la sombra del templo
mi amigo y yo
vimos a un ciego, sentado aparte.
Y mi amigo dijo:
-Mira al hombre más sabio del mundo.
Me acerqué al ciego,
lo saludé.
Y empezamos a hablar.
Un poco después dije:
-Perdona una pregunta:
¿desde cuándo estás ciego?
-Desde que nací, contestó.
Dije yo: -¿Y qué rama de la sabiduría cultivas?
Dijo: -Soy astrónomo.
Y apoyando la mano sobre el pecho
afirmó: -Escudriño estos soles,
y lunas,
y estrellas.


Poema titulado El astrónomo, escrito por el pintor y poeta libanés Yibran Jalil Yibran




El mensaje de este poema me recuerda algo de lo que nos han hablado diferentes tradiciones espirituales. “Lo que está en mí está en todas partes, lo que no está en mí no está en ninguna parte” nos dice el tantra hindú. “Conócete a tí mismo” estaba escrito en el templo de Delfos. San Juan de la Cruz nos explicaba en sus glosas al Cántico Espiritual que el Alma, para encontrar a Dios, debía de esconderse dentro de sí misma y que, si así actuaba, no se tendría que esforzar en buscar, puesto que Él estaría esperándola en la misma puerta de su casa.


Sin duda la Sabiduría está mucho más cerca de lo que pensamos y su naturaleza es más sencilla de lo que imaginamos. Quizá nos cuesta encontrarla porque la mayoría de las veces abordamos su búsqueda de una forma demasiado complicada.