lunes, 28 de agosto de 2017

De las teterías granadinas a los tés de penumbra


Seguramente les sonará extraño que, siendo español, pueda contar con los dedos de una mano los cafés que he tomado durante toda mi vida, y no es que yo tenga nada en contra del café, confieso que me encanta su aroma; simplemente ocurrió que al comenzar mis estudios universitarios en Granada, el té se cruzó en mi vida. En el año 1985 sólo había tres teterías en la ciudad: Assirat,  Hierbabuena y La Luna. La Luna estaba situada en un local enorme cercano a la Iglesia del Sagrado Corazón, recuerdo que nos encantaba su batido de aguacate; la tetería Hierbabuena, en el bajo de un edificio cercano a Camino de Ronda, estaba regentada por la comunidad Arco Iris. Pero nuestra preferida era Assirat, que fue la primera de las teterías que se abrieron en la Calderería Nueva de Granada (hoy popularmente conocida como "la calle de las teterías"), y es, de las tres que he nombrado, la única que permanece aún abierta. En aquel tiempo su clientela tenía un marcado carácter bohemio, estaba frecuentada por conversos al Islam ligados al movimiento morabitun, hippies y algún que otro estudiante. Los ocho años que viví en Granada me dieron la oportunidad de ver la evolución de la Calderería Nueva, que era en principio una calle más del bajo Albaicín en la que como única actividad comercial podíamos encontrar una relojería y un puesto de fruta y verduras. A principios de los años noventa comenzaron a abrirse en ella y en otras calles aledañas, con mayor o menor éxito, infinidad de teterías, restaurantes de comida árabe y tiendas que vendían artesanía marroquí. Hoy en día este barrio se ha convertido en un lugar de obligada visita para los numerosos turistas que vienen a la ciudad.

Ocho años dan para mucho; en Granada aprendí a hacer correctamente el té verde con hierbabuena, al estilo marroquí; también aprendí a preparar las mezclas de mis tés aromatizados favoritos, concretamente el té chai al estilo de la India y otro muy similar al que llamábamos té pakistaní.

Hoy en día el té verde es una bebida que está de moda y se han abierto tiendas especializadas en la venta de tés de alta calidad en las principales ciudades españolas. En Sevilla tenemos té&té, gracias a ella y a los talleres impartidos por, Gloria, su dueña, aprendí a conocer y a preparar correctamente los tés de alta gama de China y Japón. Todo ello marcó un antes y un después en mi forma de tomar el té y a día de hoy, confieso que he quedado totalmente fascinado por el aroma de los tés verdes chinos y el umami de los tés de sombra japoneses.






viernes, 25 de agosto de 2017

Zumos naturales con apio y perejil





Hacer los zumos naturales es estupendo para tomar fruta en casa, pero, lo confieso, sólo de pensar todo lo que la licuadora desperdicia, además del tiempo y el esfuerzo que hay que emplear para limpiarla, sinceramente, me echa para atrás. Así fue hasta que se me ocurrió una nueva forma de hacer los zumos, ¿por qué usar siempre una licuadora?, se pueden hacer zumos riquísimos de fruta con la consistencia de un gazpacho de forma rápida y fácil, usando simplemente una batidora . Yo casi siempre uso una batidora de vaso. Éste, que lleva apio y perejil, es uno de mis favoritos. Yo lo suelo hacer con una rama de apio que previamente he partido en trocitos, unas ramitas de perejil fresco, hojas de hierbabuena fresca, una pera pelada y troceada, una manzana pelada y troceada, el zumo de un limón y varias tajadas de melón troceadas y sin piel; voy echando todo poco a poco en el vaso de la batidora hasta convertirlo en un zumo uniforme. Si os resulta algo espeso le podéis agregar algo de agua o hielo en verano. Podéis también cambiar las proporciones y agregar o quitar ingredientes. Haced los zumos de forma divertida, lo importante es que os sepan bien y disfrutéis. Muy aconsejable ser generosos a la hora de añadir la hierbabuena y el perejil. Por favor no le añadáis azúcar, no lo necesita. Espero que os guste, a mi me encanta.





jueves, 24 de agosto de 2017

Qué es meditar



Hay muchas formas de definir lo que es la meditación, tantas como practicantes. En general se puede decir que meditar es el arte de acercarnos a nuestro centro, a lo que realmente es nuestra mente. El budismo sostiene que nuestra mente, la de todas las personas sin distinción, es amplia, pura y luminosa, ya seamos inteligentes o torpes, locos o cuerdos, ricos o pobres, santos o bandidos. Todos en este mundo, cada cual a su manera, buscamos la felicidad. Pero normalmente buscamos esa felicidad fuera de nosotros, en las cosas externas. Esto hace que nuestra estabilidad emocional dependa siempre de situaciones y factores externos; la consecuencia de todo ello es que pasamos la vida huyendo de lo desagradable y persiguiendo lo que creemos que nos va a dar placer o nos va a realizar como personas . En el budismo se habla de que buscar la felicidad fuera de nosostros es un camino erróneo, nunca la encontraremos ahí. Sólo la encontraremos en el interior, conectando con esa amplitud y luminosidad de la mente de la que antes hablábamos. A los métodos que el hombre ha descubierto a lo largo de los siglos para llevar esa conexión a cabo se le llama meditación, y no son exclusivos del budismo, sino que también existen en el cristianismo, el islam, el hinduismo, el chamanismo y otros sistemas religiosos o filosóficos. Meditar no es, como cree mucha gente, fantasear o dejar que los pensamientos discurran sin orden ninguno. Hay muchas formas de meditar, cada religión y cada escuela suelen tener sus métodos propios. En general se puede decir que hay tres formas de hacerla: meditación en un punto, meditación analítica y visualizaciones. Las tres coinciden en llegar a la misma meta, aunque lo hagan por caminos diferentes.


¿Qué ventajas tiene para nosotros practicar la meditación?

Sin duda nos ayuda a tener una relación más equilibrada con nosotros mismos y con nuestro entorno, nos hace más felices, más pacientes e influye positivamente para mantener la salud del cuerpo y reducir los niveles de estrés en la vida diaria.


¿Con que frecuencia debemos practicar?

Lo ideal es hacerlo diariamente. Unos cinco minutos es suficiente en un principio. Más adelante y si vemos que meditar es beneficioso para nosotros, si nos es posible, podemos, poco a poco, ampliar este tiempo . Es mucho mejor practicar diariamente, aunque sólo sea poco tiempo, que hacerlo sólo de vez en cuando en largas sesiones.


¿Dónde meditar?

Para meditar no hay que ser monje o ermitaño ni encerrarse en un monasterio o en una cueva. Podemos meditar sólos o en grupo, en locales habilitados para ello o en nuestra habitación, en la calle, paseando, en un bar... Por ejemplo, para el monje Zen Thich Nhat Hanh, una de las actividades favoritas para practicar la meditación es el momento de fregar los platos. En definitiva, no consiste en encerrarse o aislarse del mundo, sino realizar las actividades de la vida normal con una actitud meditativa, que no es otra cosa que vivirlas plenamente, es decir, con pleno amor. Algunos de los títulos de los libros escritos por este monje: Momento presente, momento maravilloso o Como lograr el milagro de vivir despierto dan buena idea de que la meditación o el budismo no buscan evadirse en un mundo de fantasía, sino más bien desarrollar la atención, vivir el presente y afrontar los problemas de la vida de forma práctica . Meditar es simplemente abrir el corazón y dejar que éste ofrezca su amor de forma incondicional, como el sol ofrece su luz o la flor su perfume, a todos los seres y todas las situaciones que la vida nos presenta.

¿La postura es importante?

Sería ideal adoptar la postura llamada de siete puntos: piernas cruzadas en posición del loto, espalda recta, planta de los pies hacia arriba, brazos separados del cuerpo, ojos no cerrados del todo para que entre un poco de luz y así no nos durmamos, lengua hacia atrás y apoyada en el paladar y palmas de las manos juntas y hacia arriba. Pero, para un occidental, esta postura es muy difícil de mantener sin dolor y a la mayoría de nosotros nos produciría más distracción y sufrimiento que otra cosa. Así que, aunque vemos que en Oriente se han ideado posturas especiales que, como esta de siete puntos, favorecen el mejor flujo del Chi (prana) por los nadis (canales, meridianos), lo mejor es que hagamos nuestra meditación sentados cómodamente en una silla, sillón o similares, procurando que el cuerpo esté lo más cómodo posible. También podemos practicar tumbados en la cama, de pie, andando e incluso mientras trabajamos (meditación en la acción).

¿Para meditar hay que ser budista o practicar alguna otra religión oriental?

No es necesario ser budista para practicar meditación, ni siquiera tener la intención de serlo en el futuro. Hoy en día hay muchos cristianos que, sin dejar de serlo, se están interesando por conocer y aprender las técnicas de oración (meditación) orientales.


¿el budismo es una religión o una filosofía?

Como en el budismo no existen dogmas de fe, las creencias de un budista se basan, sobre todo, en su experiencia personal. Desde este punto de vista se puede considerar al budismo más una filosofía que una religión.

¿Es compatible el budismo con otras creencias?

El budismo no es un sistema filosófico excluyente, por lo tanto pueden practicarlo agnósticos, ateos, cristianos, etc, sin que por ello tengan que abandonar sus creencias. Los maestros budistas evitan cualquier tipo de proselitismo y piden a sus discípulos que actúen de la misma forma. El actual Dalai Lama opina que los occidentales podemos tomar del budismo lo que veamos que nos beneficia sin que por ello debamos cambiar de religión o creencias, ya que esto último podría ser el germen de multitud de conflictos en nuestra personalidad.



Una última aclaración: aunque el budismo no es un sistema de fe dogmático, es frecuente que muchos occidentales lo tomen como tal. Ante esto, sería bueno que procurásemos en todo momento conservar nuestro sentido común ante este tipo de enseñanzas, nuevas para nosotros, y no dejarnos llevar por nuestras fantasías o lo que nos diga el primer instructor espiritual que encontremos en nuestro camino, por lo menos hasta que nos hayamos asegurado previamente de que su preparación es seria y sus intenciones son sanas. Mejor seguir el consejo tibetano de poner siempre en tela de juicio a nuestros maestros y no tener uno sólo, sino varios, cuantos más mejor. Esto enriquecerá nuestros puntos de vista, nos hará mentalmente más flexibles y nos prevendrá del fanatismo. Una filosofía que realmente nos sirve es aquella que nos ayuda a ser cada vez más nosotros mismos. En este sentido, es significativo que en el budismo tibetano, cuando meditamos, siempre se recomienda visualizar a Lekie Dorje, nuestro maestro interior.